Una compra pequeña que cambió el día
Al salir de casa, Julián se metió la mano en el bolsillo.
Solo encontró unas monedas y una lista de la compra doblada.
Llevaba una semana difícil y ya casi no tenía comida.
Por eso decidió ir al supermercado Dino, que estaba cerca del pueblo.
Cogió una bolsa de tela y salió a la calle.
El camino pasaba junto a los campos y a una pequeña plaza.
Hacía sol, pero el aire de la mañana todavía era fresco.
Julián repasó la lista mientras caminaba.
Necesitaba pan, leche, huevos y algo de fruta.
No podía comprar mucho, así que tendría que elegir con cuidado.
En la entrada del supermercado, saludó a una vecina.
Ella le recomendó unas manzanas que estaban de oferta.
Julián las puso en la cesta junto con una barra de pan.
Después comparó los precios de la leche y escogió la más barata.
Al llegar a la caja, contó las monedas con atención.
Le alcanzaba para todo lo que llevaba.
La cajera le deseó un buen día y le dio el recibo.
De vuelta a casa, Julián pensó que aquellas compras le durarían varios días.
También se sintió más tranquilo porque había encontrado una solución.
A veces, incluso una compra sencilla puede dar un poco de esperanza.