El pequeño cambio que Marta no esperaba
A veces, Marta piensa que nunca va a cambiar.
Llega tarde al trabajo y siempre deja las cosas para mañana.
Cuando comete un error, se enfada consigo misma.
Entonces se dice: «Soy así y no puedo hacer nada».
Una mañana, pierde el autobús por salir de casa demasiado tarde.
Mientras espera el siguiente, ve un pequeño jardín junto a la parada.
Hay flores de muchos colores y un banco de madera.
Marta se sienta y respira con calma.
Piensa que no tiene que cambiar toda su vida en un día.
Puede empezar con algo pequeño.
Al día siguiente, prepara la ropa antes de acostarse.
Por la mañana, sale de casa cinco minutos antes.
No siempre lo consigue, pero vuelve a intentarlo.
También aprende a hablarse con más paciencia.
Cuando se equivoca, busca una solución en vez de insultarse.
Después de unas semanas, llega a tiempo más a menudo.
Sus problemas no desaparecen, pero ahora los afronta de otra manera.
Marta comprende que cambiar no significa convertirse en otra persona.
Significa elegir, poco a poco, qué quiere hacer diferente.
Y quizá el primer paso sea creer que todavía puede cambiar.