A large semicircular legislative chamber with rows of red seats and wooden desks
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Fragmentación y primarias: la izquierda francesa ante las presidenciales

La izquierda francesa atraviesa un periodo de fuerte fragmentación y desunión, con la recta final de la legislatura y el inicio de la precampaña marcados por la proliferación de candidaturas.

Las primarias de la izquierda y de los socialdemócratas, que decidirán su candidato común para las presidenciales, se acercan, pero no convencen a todos: algunos aspirantes ni siquiera quieren participar.

En el bloque de izquierdas se incluye a La Francia Insumisa (LFI), que presenta a Jean-Luc Mélenchon como cabeza de su coalición, y a los Ecologistas, que barajan a su líder Marine Tondelier.

En este escenario, la ultraderecha parece avanzar con Marine Le Pen marcando alrededor de un 35% de intención de voto en sondeos.

El Partido Socialista (PS) y Place publique, liderado por Raphaël Glucksmann, acordaron las modalidades de las primarias, que se disputarán en dos vueltas los días 9-10 y 16-17 de octubre para designar un candidato conjunto.

Cinco aspirantes se han anunciado ya: Glucksmann, que afirma reunir sensibilidades de la izquierda y ecologismo y "una nueva izquierda plural"; y cuatro socialistas: Philippe Brun, Jérôme Guedj, Ségolène Royal y Olivier Faure, que participará en la votación a pesar de la dificultad de la tarea.

El secretario general del PS, Pierre Jouvet, considera las primarias una señal de democracia interna en un momento de fragmentación y confía en que generarán debates y una dinámica positiva para yuxtaponer una alternativa a la derecha radical.

A la izquierda se le espera una contienda abierta, con ejemplos históricos de sorpresas en las urnas.

La situación actual favorece a posibles candidatos de la centroderecha que sueñan con pasar a la segunda vuelta con figuras de herencia macronista, como Gabriel Attal o Édouard Philippe.

Sin embargo, el único aspirante claro entre la izquierda continúa siendo Mélenchon, cuyo liderazgo en LFI es firme, aunque polarizante.

El politólogo François Dosse describe la coyuntura como catastrófica para la unidad de la izquierda: si Mélenchon se mantiene como candidato, la posible entrada de propuestas de derecha y extrema derecha podría quedar clara, y la izquierda corre el riesgo de perder terreno ante un electorado que podría inclinarse hacia Le Pen en una hipotética segunda vuelta.

Mélenchon ha construido una base sólida, fortalecida por su estrategia de la "Nueva Francia", que busca conquistar votos de periferias e inmigrantes.

En las últimas municipales, una victoria destacada en Saint-Denis mostró el efecto de esa estrategia, con Bally Bagayoko convirtiéndose en el primer alcalde negro y musulmán de una ciudad de más de 100.000 habitantes, como ejemplo de su renovado impulso.

Expertos señalan que su electorado es resistente y que cuenta con sectores ecologistas que podrían acercarse a él.

El propio Mélenchon ha dicho que la disputa electoral se enmarcará entre fascistas y la izquierda, organizando su estrategia para esa división.

No obstante, es la figura que más rechazo genera entre los no votantes, lo que podría beneficiar a Le Pen en una eventual segunda vuelta, mientras que otras corrientes de la izquierda esperan contrapesos desde el socialismo.

Entre los socialistas, François Hollande ha rechazado participar en las primarias y podría intervenir solo si el candidato salido de la primaria se desploma.

Su entorno indica que evita el barro de las primarias, pero muchos creen que podría convertirse en una opción de reserva si la candidatura de Glucksmann no cuaja.

Algunos analistas ven en Hollande una posibilidad de revitalizar la izquierda, dada su experiencia como antiguo presidente del país.

La decisión de Hollande no se tomará de inmediato y la situación no se aclarará hasta diciembre, cuando comience a dibujarse el calendario de acuerdos y futuras candidaturas.