Sunset over a grassy area with trees and road
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La espera interminable: cuando el tiempo parece no avanzar

María esperaba un paquete muy importante desde hacía muchos días.

Todos los días miraba por la ventana para ver si llegaba el cartero.

Había pedido el paquete hace tres semanas y todavía no había llegado.

La tienda le había dicho que el envío tardaría solo cinco días.

Pero cinco días se convirtieron en diez, y diez en veinte.

María revisaba el seguimiento del paquete varias veces al día.

El estado siempre decía lo mismo: «en camino».

Ella empezaba a pensar que el paquete nunca llegaría.

Sus amigos le decían que tuviera paciencia, pero era muy difícil.

Cada vez que sonaba el timbre, ella corría hacia la puerta con esperanza.

Pero siempre era un vecino o alguien que se había equivocado de casa.

Al final, María decidió llamar al servicio de atención al cliente.

La persona que le atendió le pidió disculpas y le explicó que había un retraso.

Le prometieron que el paquete llegaría en menos de cuarenta y ocho horas.

María suspiró profundamente y decidió esperar un poco más, con mucha esperanza.