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El pequeño cambio que mejoró su pronunciación

Clara quería hablar español con más seguridad.

Entendía muchas palabras, pero a veces dudaba al pronunciarlas.

Cada tarde practicaba diez minutos junto a la ventana.

Primero escuchaba una frase corta y después la repetía.

Un día encontró una nota con la palabra «essa».

Pensó que quizá era una palabra española.

Su profesora le explicó que en español se escribe «esa», con una sola ese.

También le recordó que la letra ese suena igual en «casa» y en «mesa».

Clara grabó su voz para escucharla con atención.

Al principio, notó varios errores pequeños.

Sin embargo, no quiso corregirlo todo de golpe.

Eligió una frase sencilla y practicó su ritmo.

Después separó las palabras difíciles en sílabas.

La profesora le aconsejó hablar despacio y respirar con calma.

A la semana siguiente, Clara se sentía mucho más cómoda.

Su pronunciación no era perfecta, pero había mejorado.

En su cuaderno escribió: «Ya estoy al noventa y nueve por ciento».

La frase le hizo sonreír.

Comprendió que practicar un poco cada día daba resultado.

Desde entonces, disfruta más al hablar español.